
Luego de cuatro periodos presidenciales bajo el aroma concertacionista, estamos frente a un nueva brisa que se avecina junto a los próximos acontecimientos que marcaran una nueva historia para la política nacional. El oficialismo se enfrentara por primera vez a una contienda por el sillón de O'Higgins bajo sondeos que los posicionan en una segunda, o quizás, tercera preferencia en intención de voto.
Lo vivido las ultimas semanas, solo exasperan aun mas, la enmarañada realidad de un comando sin rumbo, de una coalición poco cohesionada a un discurso que los represente, entregando en resultado una ecuación, a un grupo que se unió bajo la consigna de devolver la democracia al país enlazándose al poder, y que hoy al percibir su posible derrota, solo reflejan en su comando, el nerviosismo que tienen en la actualidad.
Estrategias como los “puerta a puerta”, con una gama variopinta de ministros, es algo que se esperaba para Enero, en un comienzo, pero que la actualidad tuvo que disponer lo antes posible. Las consignas de la ministra de cultura o del principal integrante del comando Pablo Halpern, que señalan que no se debe apoyar a los pinochetistas, o que la apocalíptica opción de marcar por un candidato ajeno al tinte oficialista causara el comienzo del fin de los tiempos, solo rellenan la burlesca cotidianidad con la que debe convivir la concertación, como en los comentarios expresados en el estadio cibernético mas TOP del momento por el analista Patricio Navia, quien señala que la mejor solución para el comando concertacionista, es sacar a Frei.
No creo que la respuesta a la migración de votos, que reconocen los sondeos será el mostrar al candidato con el ministro de Hacienda o con el personaje malvado de la teleserie de moda del canal estatal. El votante tiene claro que el ejecutivo lo comanda el candidato y no los personajes que lo abrazan en las caminatas por las comunas. El senador Frei, bajo la estrategia de Halpern ha perdido el dinamismo escaso que poseía en algún momento. No muestra una real afección a sus principales virtudes, como la seriedad al momento de tomar determinaciones que fueron después vanagloriadas en el gobierno de Lagos, como si fuesen diseño e implementación del legado de Don Ricardo.
El encolerizar la realidad con concepciones fuera de la diplomacia minima que debe tener una campaña, como señalar a los agrupados a Piñera como “pinochetistas”, cuando, ninguno de los integrantes tuvo ninguna labor en el gobierno militar, deben ser medidas con cautela, ya que, analizando el paupérrimo resultado que se obtuvo bajo la estrategia de las acciones de LAN o cuestionar a la esposa de MEO por participar en campaña y ser rostro del canal estatal, se debe manejar la opción de limitar las embestidas vehementes, ya que la ciudadanía salvo en los primeros años de democracia, cuando se nombraba a alguien como miembro de la dictadura, y este bajaba al instante en votación, esta en una realidad bastante contraria a la vivida en la década de los noventa.
La principal tarea para el comando de centro izquierda será generar una estrategia que posicione en estos últimos meses al candidato como una renovación real, con una apuesta propia, sin guiños a una presidenta completamente disímil. Esta remontada deberá ser cuidadosa con el candidato independiente, ya que luego de los resultados entregados por las encuestas muchos ya aseguran que en una segunda vuelta, si Frei logra pasarla, muchos de los votos de Enríquez Ominami se irán a Piñera, o ¿usted ve a Paul Fontaine, ex pareja de la única Miss Universo nacional, votando por el candidato de la concertación?.

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