
Es de comprensión pública, que en la generalidad de los debates políticos, que se realizan en el país, es bastante dificultoso localizar algún vencedor, y aun más, si analizamos el esquema que estableció TVN el día de ayer, con discursos generales, en instantes que se demandaban respuestas concretas, o un emplazamiento casi obsoleto entre los candidatos, salvo MEO y el conflicto de Piñera y Frei.
La realidad es que el debate, no dio mucho alimento para politólogos hambrientos, pero si reveló claramente cual es la posición de los candidatos en esta elección presidencial, y vislumbra las futuras contiendas estratégicas que generaran cada uno, para aumentar su opción por el escaño más importante del país.
El peor día de Sebastian Piñera. Creo que para la mayoría de los analistas políticos, incluyendo internamente a los adherentes al empresario, este debate por lejos, fue la exposición más débil que ha tenido Piñera en mucho tiempo. En un comienzo, empleo la estrategia del puntero, el cual esta cercano a un 40% en las encuestas por intención de voto presidencial, que tanto se le critico en su momento a Bachelet.
Solo realizo argumentaciones constructivas, tradicionales, poco valerosas, sin golpear al ex presidente, intentando mantener el piso que mediante el sistema de balotaje, le entrega un seguro pasaje a la segunda vuelta.
Al pasar las primeras preguntas, se le vio indeciso, descolocado por el ataque de Frei, perdiendo toda la capacidad de gran orador que se le reconocía por sus adversarios.
Si entendemos, que en los debates, la importancia radica, en los elementos que luego de terminar, son los que marcaron la pauta, Piñera fue el gran perdedor del debate, con la acusación por el uso de información privilegiada, que salvo, los que se dieron el tedioso trabajo de leerla, no ha sido claramente expuesta por ninguna de las partes.
Frei, sin pena ni gloria. La estrategia del senador democratacristiano fue pura y fácil de reconocer. El ex presidente se encuentra arriba en las encuestas, pero, el candidato díscolo, esta en un aumento en la intención de voto concertacionista, según el CEP, por lo que cualquier desliz que cometiera, le podría costar caro. Por esto se mostró monótono, nombrando a la presidenta Bachelet, en la mayoría de sus argumentaciones y apartándose como un fiel estratega de su atributo, a los embates que crónicamente le realizaba Enríquez- Ominami.
Si no hubiese realizado la critica al standing del empresario aliancista, esta hubiese sido un debate nulo para el ex presidente, sin poder ofrecer un producto nuevo, y rememorando los aburridos discursos que realizo durante su mandato.
Fue el candidato que denoto de forma más clara, la mala conformación del debate, ya que se le hicieron dos preguntas sobre impuestos y delincuencia, bastante largas, con un tiempo bastante insuficiente para responder, lo que lograba que el candidato no respondiera lo que se preguntaba, y hiciera una exposición alejada completamente de puntualización.
Arrate, como un gran equipo amateur. El representante del Juntos podemos, se comporto como la mayoría de los candidatos que tienen mucho que ganar y poco que perder. Si llevamos su exposición a una analogía futbolística, seria como el equipo amateur que se enfrente a los grandes del país, y se sabe, que si pierde por goleada, era lo normal, y si ganaba, era un triunfo que inmortalizaría el y su grupo mas cercano, sin dejar un rastro cualitativamente reconocible en el tiempo.
Eso si, esto no anubla que fue un gran expositor, bastante locuaz, sin la confrontación áspera que había mostrado hace pocos días en Tolerancia Cero, pero cometió un error, que muchos analistas comparten. Si pretende ser presidente debe gestar un discurso que agrupo a la sociedad en su totalidad, y alejarse del discurso que empleo solo hacia la clase baja, criticando el sistema económico y empresarial del país. Igual fortalece su opción como candidato de protesta izquierdista, y puede complicar el flanco izquierdista del candidato independiente (MEO), ya que, denoto una mejor cercanía al discurso socialista clásico en su programa de gobierno expuesto ayer.
Enríquez Ominami, el ganador. Si realizamos el análisis, entre los candidatos que tienen una opción real para llegar al ejecutivo, el candidato díscolo, fue el ganador del debate. Hablo de recambio y esperanza, se mostró confrontacional, como debiera haber sido el debate.
Saco a relucir temas interesantes como el de operadores políticos, y cuales opciones pueden gestarse para que la justicia pueda tener mayor eficacia en temas como la colusión de las farmacias.
Muchas de sus deficiencias casi no se notaron. Se entendió lo que hablaba, siendo un hombre de solo 36 años, lo que conlleva una dificultad en su visualización con mandatario. Intento estratégicamente expresar muchas de sus argumentaciones en gente de clase baja, donde se encuentra más débil en intención de voto, lo que conlleva una noche positiva para el díscolo, el cual sigue en carrera, pero deberá seguir ascendiendo en las encuestas de forma intrépida, ya que Frei es monótono, pero se mantiene seguro.
Las conclusiones que dejan el debate, sin penar de sibilino, es que será muy difícil que el candidato aliancista acepte otro debate antes de la segunda vuelta.
El ex presidente se va tranquilo a su casa, a sabiendas que con sus movimientos no gana, pero si pasa a una segunda vuelta, cada día más incierta.
La disputa estará en la estrategia que conforme el ex socialista Enríquez-Ominami, al decidir, si seguirá atacando la labor hecha por Frei en su gobierno, o gestara un discurso fresco y dinámico, que otorgue una tercera opción real, que complique las opciones oficialistas, y otorgue al país, un balotaje en enero, tan portentoso con inseguro.
La realidad es que el debate, no dio mucho alimento para politólogos hambrientos, pero si reveló claramente cual es la posición de los candidatos en esta elección presidencial, y vislumbra las futuras contiendas estratégicas que generaran cada uno, para aumentar su opción por el escaño más importante del país.
El peor día de Sebastian Piñera. Creo que para la mayoría de los analistas políticos, incluyendo internamente a los adherentes al empresario, este debate por lejos, fue la exposición más débil que ha tenido Piñera en mucho tiempo. En un comienzo, empleo la estrategia del puntero, el cual esta cercano a un 40% en las encuestas por intención de voto presidencial, que tanto se le critico en su momento a Bachelet.
Solo realizo argumentaciones constructivas, tradicionales, poco valerosas, sin golpear al ex presidente, intentando mantener el piso que mediante el sistema de balotaje, le entrega un seguro pasaje a la segunda vuelta.
Al pasar las primeras preguntas, se le vio indeciso, descolocado por el ataque de Frei, perdiendo toda la capacidad de gran orador que se le reconocía por sus adversarios.
Si entendemos, que en los debates, la importancia radica, en los elementos que luego de terminar, son los que marcaron la pauta, Piñera fue el gran perdedor del debate, con la acusación por el uso de información privilegiada, que salvo, los que se dieron el tedioso trabajo de leerla, no ha sido claramente expuesta por ninguna de las partes.
Frei, sin pena ni gloria. La estrategia del senador democratacristiano fue pura y fácil de reconocer. El ex presidente se encuentra arriba en las encuestas, pero, el candidato díscolo, esta en un aumento en la intención de voto concertacionista, según el CEP, por lo que cualquier desliz que cometiera, le podría costar caro. Por esto se mostró monótono, nombrando a la presidenta Bachelet, en la mayoría de sus argumentaciones y apartándose como un fiel estratega de su atributo, a los embates que crónicamente le realizaba Enríquez- Ominami.
Si no hubiese realizado la critica al standing del empresario aliancista, esta hubiese sido un debate nulo para el ex presidente, sin poder ofrecer un producto nuevo, y rememorando los aburridos discursos que realizo durante su mandato.
Fue el candidato que denoto de forma más clara, la mala conformación del debate, ya que se le hicieron dos preguntas sobre impuestos y delincuencia, bastante largas, con un tiempo bastante insuficiente para responder, lo que lograba que el candidato no respondiera lo que se preguntaba, y hiciera una exposición alejada completamente de puntualización.
Arrate, como un gran equipo amateur. El representante del Juntos podemos, se comporto como la mayoría de los candidatos que tienen mucho que ganar y poco que perder. Si llevamos su exposición a una analogía futbolística, seria como el equipo amateur que se enfrente a los grandes del país, y se sabe, que si pierde por goleada, era lo normal, y si ganaba, era un triunfo que inmortalizaría el y su grupo mas cercano, sin dejar un rastro cualitativamente reconocible en el tiempo.
Eso si, esto no anubla que fue un gran expositor, bastante locuaz, sin la confrontación áspera que había mostrado hace pocos días en Tolerancia Cero, pero cometió un error, que muchos analistas comparten. Si pretende ser presidente debe gestar un discurso que agrupo a la sociedad en su totalidad, y alejarse del discurso que empleo solo hacia la clase baja, criticando el sistema económico y empresarial del país. Igual fortalece su opción como candidato de protesta izquierdista, y puede complicar el flanco izquierdista del candidato independiente (MEO), ya que, denoto una mejor cercanía al discurso socialista clásico en su programa de gobierno expuesto ayer.
Enríquez Ominami, el ganador. Si realizamos el análisis, entre los candidatos que tienen una opción real para llegar al ejecutivo, el candidato díscolo, fue el ganador del debate. Hablo de recambio y esperanza, se mostró confrontacional, como debiera haber sido el debate.
Saco a relucir temas interesantes como el de operadores políticos, y cuales opciones pueden gestarse para que la justicia pueda tener mayor eficacia en temas como la colusión de las farmacias.
Muchas de sus deficiencias casi no se notaron. Se entendió lo que hablaba, siendo un hombre de solo 36 años, lo que conlleva una dificultad en su visualización con mandatario. Intento estratégicamente expresar muchas de sus argumentaciones en gente de clase baja, donde se encuentra más débil en intención de voto, lo que conlleva una noche positiva para el díscolo, el cual sigue en carrera, pero deberá seguir ascendiendo en las encuestas de forma intrépida, ya que Frei es monótono, pero se mantiene seguro.
Las conclusiones que dejan el debate, sin penar de sibilino, es que será muy difícil que el candidato aliancista acepte otro debate antes de la segunda vuelta.
El ex presidente se va tranquilo a su casa, a sabiendas que con sus movimientos no gana, pero si pasa a una segunda vuelta, cada día más incierta.
La disputa estará en la estrategia que conforme el ex socialista Enríquez-Ominami, al decidir, si seguirá atacando la labor hecha por Frei en su gobierno, o gestara un discurso fresco y dinámico, que otorgue una tercera opción real, que complique las opciones oficialistas, y otorgue al país, un balotaje en enero, tan portentoso con inseguro.

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